Oporto: cuestas con mucho encanto

Las calles del corazón de Oporto, se entrecruzan siguiendo un ritmo incesante de subidas y bajadas. Gracias a esto, de vez en cuando el caminante puede asomarse a sus múltiples balcones para contemplar las vistas maravillosas de esta ciudad desde las alturas.

Muy bonito, si. Pero también un poco cansado.

De todas formas, en mi familia eso de subir cuestas nos encanta, y aunque suele ser por la montaña, tampoco nos importan los adoquines. Así que nada de coger el tranvía o buscar el camino más llano. Gracias a eso Oporto nos brindó panorámicas tan preciosas como esta:Oporto y Rio Duero

Un día en Oporto no da para mucho, pero es posible hacerse una ligera idea de lo que es la ciudad. Son varios los monumentos históricos que salpican el casco antiguo, sumergido entre estrechas calles con mucho encanto, gracias a sus fachadas de azulejos, muchas de ellas desgastadas por el tiempo.

Fachada azulejos, Oporto

A los márgenes del río Duero, la ciudad de Oporto emerge llena de vida. Los viandantes se mezclan con bancos y terrazas, bodegas, plazas, músicos callejeros, malabaristas, puestos de artesanía… y gaviotas, muchas gaviotas.

El Duero en su paso por OportoEl Duero en su paso por Oporto II

La primera subida digna de mención es la que hicimos a la Torre dos Clerigos. El precio la entrada es de 2€ y tras superar un sin fin de escalones muy estrechos, una vez arriba se puede admirar toda la ciudad de Oporto desde las alturas.Torre des Clerigos

A escasos metros de esta torre se encuentra la que está considerada como una de las librerías más bonitas del mundo, la Librería Lello e Irmao. En ella se rodaron además imágenes para una de las películas de Harry  Potter. No permiten hacer fotos, pero podéis echar un vistazo de su interior en esta página web: http://www.oporto.net/libreria-lello-e-irmao

La pequeña librería está situada, como no, en una cuesta a través de cuyo descenso se llega a la Plaza de la Liberade.Plaza de la Liberade

A un lado de esta plaza se localiza la Estación de Trenes, a la que merece la pena asomarse, pues tiene unos azulejos preciosos en la entrada. Desde allí, hay varias cuestas para seguir conociendo la ciudad. La primera sube hasta la iglesia de Sto Ildefonso y desde ella se accede a una calle por la que circula el tranvía entre tiendas y restaurantes.

Oporto

La segunda sube hacia la Catedral, que se encuentra en dirección opuesta. Desde la Catedral, se pueden admirar unas bonitas vistas del Duero, y bajar hasta él supone todo un descubrimiento de callejuelas empinadas por las que recomiendo perderse. De camino, se encuentra además el Palacio de la Bolsa, uno de los museos que se pueden visitar en la ciudad.Oporto

La última cuesta del día, y la más larga fue la que nos llevó desde la zona del río hasta los Jardines del Palacio de Cristal. Desde donde realicé la primera foto de esta entrada.

A la hora de comer nos decantamos por un pequeño restaurante situado frente al mercado central. Francesinhas y pescado, que como norma general, están a muy buen precio. Para terminar el café, que allí tiene un sabor excelente. Aunque no podemos olvidarnos del vino y de las múltiples bodegas que invitan a los turistas a catar este excelente producto de la tierra. ¡A vuestra salud!

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