Alojarse en Berlín es muy barato. Depende siempre lo que andes buscando, pero haciendo un repaso general a los hostales en los buscadores, lo cierto es que los precios son muy económicos. Puedes comprobarlo tu mismo en páginas como esta: http://www.spanish.hostelworld.com/
Para no cambiar de costumbres y como suele ser tradición en todos mis viajes, nuestro albergue era algo más que curioso. Situado cerca del metro de Turmstrasse, el hostal estaba compuesto por distintas habitaciones situadas en torno a un patio interior en el que según el dueño, quedaban todavía agujeros de metralla de la II Guerra Mundial en las paredes.
Aunque es cierto que había agujeros en las paredes de ladrillo no estoy muy segura de su origen, ya que el dueño en cuestión, solía contarnos historias extrañas sobre los sueños que tendríamos durmiendo en el albergue y no paraba de reír cual loco paranoico. Pero a él no le vimos mucho. Sí al resto de trabajadores del hostal, que pasaban a nuestra habitación como Pedro por su casa. Si si, resulta que la llave de nuestra habitación daba a un pasillo con tres puertas: una para el baño, otra para la habitación en la que estaban las camas y una tercera puerta para el personal de servicio del albergue!!! Allí entraban constantemente a poner la lavadora, la secadora… y mientras yo lavándome los dientes en pijama.
Al final le coges cariño a estos sitios y acaban teniendo su encanto. En la cocina común, cenamos en torno a una gran mesa con un polaco, una pareja de estadounidenses, otra de mejicanos, un brasileño, dos alemanas… compartir mesa y conversación con gente de tan diversos lugares es realmente interesante y divertido.
Por cierto, el último día, al recoger la habitación nos encontramos con unos calcetines que no eran nuestros… Ahí lo dejo, que cada uno saque sus propias conclusiones.
En cuanto al transporte público, lo primero que llama la atención a todo español que entre al metro de Berlín es que no hay control de billetes, al igual que ocurre en otras ciudades europeas. Con esto me refiero a que no hay “puertas” que te impidan pasar si no llevas el billete de metro y apenas hay revisores (nosotros en cinco días solo una vez nos encontramos un revisor, tal vez fuese coincidencia).
Para moverte por esta gran ciudad, puedes utilizar trenes de cercanías (S-Bahn), el metro (U-Bahn), autobuses, tranvías e incluso ferries. Sin olvidarnos de las bicicletas, que por desgracia en Madrid tenemos tan olvidadas.

Hay un billete de transportes específico para Turistas, pero nosotros compramos un abono semanal llamado Tages-Karte, que costaba prácticamente lo mismo (31,30 €) y que incluía las zonas A, B y C. Imprescindibles si quieres viajar a Postdam o acercarte al campo de Concentración de Sachsenhausen. Con este billete puedes hacer viajes ilimitados en todos los medios de transporte de Berlín.

Por cierto, el metro es muy rápido y los trenes pasan con mucha frecuencia. Además durante el fin de semana y las vísperas de festivo funciona las 24h.
En cuanto a los autobuses, el número 100 recorre casi todo el centro turístico, por lo que es de mucha utilidad si te has cansado de caminar por las enormes avenidas berlinesas, aunque a nosotros nos hizo esperar bastante varias veces.
