La visita que hicimos al campo de concentración de Sachsenhausen fue guiada. Son varias las empresas que en Berlín se dedican a ofrecer rutas guiadas por la ciudad y los alrededores. En concreto ésta era gratuita, es decir, que no había precio establecido y una vez finalizada, cada uno pagó al guía la cantidad de dinero que consideró más adecuada.
El campo de concentración de Sachsenhausen se encuentra situado en la población de Oranienburg, hasta la cual es posible llegar facilmente en una media hora en tren desde Potsdamer Platz (punto de encuentro para la salida de nuestra visita). Es necesario, como en el caso de Potsdam, disponer del billete de Zona C.
Del campo de concentración ya no queda mucho. Han reconstruido varios de los edificios donde se encontraban hacinados los presos y en ellos han instalado pequeños museos que explican el horrible funcionamiento de aquel lugar.
Nuestro guía, nos explicó realmente bien como funcionaba todo aquello, intentamos colarnos en la mentalidad de los guardianes de esa espantosa prisión y conocer el sufrimiento por el que pasaron los reclusos: judíos, comunistas, presos de guerra, homosexuales y delincuentes comunes. Incluso varios los españoles pasaron por este campo de concentración, entre ellos Largo Caballero.
El guía, tenía unos conocimientos muy amplios sobre todo lo relacionado con Alemania durante el periodo nazi y los campos de concentración. Cada una de las explicaciones iba acompañada con alguna película, documental o libro relacionado con ella. Entre la gran documentación que nos recomendó (mi amiga tuvo que coger un folio para seguir apuntando lo que en la mano ya no le cabía) muy importante leer a Primo Levy.
Algo que me llamó enormemente la atención fue descubrir un mapa en el que aparecían las empresas que durante el periodo Nazi contaban con mano de obra procedente de campos de concentración. Empresas con nombres tan conocidos por todos como BMW, Bayer o Ford utilizaron en su momento esta mano de obra esclava.
Para terminar, una pequeña reflexión. Porque los campos de concentración no fueron inventados por los Nazis, ni se terminaron al final de la II Guerra Mundial. Lugares del horror como estos continúan existiendo hoy en día. Es necesario que aprendamos de los errores del pasado para que no vuelvan a ocurrir.
Como veis apenas tengo fotos y es que no me pareció muy ético tomarlas en un lugar en el que se ha sufrido tanto.
Al día siguiente, nos había gustado tanto la experiencia y habíamos aprendido tanto, que repetimos y nos apuntamos al Tour del III Reich.
Nos explicaron el funcionamiento de la Alemania Nazi pasando por lugares característicos como el Monumento de Liberación Soviético situado en el Tiergarten (el segundo parque más grande de la ciudad).
Pasamos también por la Columna de la Victoria, situada en ese mismo parque y que Hitler conservó en sus planes de remodelación de Berlín, mediante los cuales pretendia destruir la ciudad casi por completo para crear una nueva, llamada Germania. No le venían tan mal al fin y al cabo los bombardeos de los aliados sobre la ciudad. En el siguiente link podeis acceder a algunas fotos de maquetas sobre lo que Hitler pensaba construir.
Una casa que permanece aun con toda la fachada agujereada por las balas, situada cerca de Potsdamer Platz. La antigua estación de tren desde la que deportaban a los presos hacia los campos de concentración y de la que ya solo quedan tres paredes en pie y por último el Museo de la Topografía del Terror, que está situado en el lugar donde se encontraba la sede de la temida Gestapo y las SS. Además, el edificio principal de la Luftwaffe, las Fuerzas Aéreas Alemanas, no fue bombardeado durante la guerra, una gran mole de cemento que está situado al lado del museo. La entrada es gratutita.
