Más allá del Berlín Turístico

El primer día nos dedicamos a la visita turística que todo el mundo suele hacer.

Reichstag

Paseamos bajo la lluvia desde Alexander Platz hasta la Puerta de Brandenburgo, pasando por la Catedral, el Monumento a Marx, la Isla de los Museos, el edificio de la Universidad (con su pequeño mercadillo de libros), la Ópera, y por último, después de la obligada foto en la Puerta de Brandenburgo, el Reichstag (para cuya entrada es necesario reservar con varias semanas de antelación).

Todo en una mañana muy bien aprovechada. Por la tarde, más de lo mismo: El conocido como “La Polvera y el Pintalabios” que estaba totalmente cubierto de andamios, por lo que nos costó un rato averiguar que estaba ahí debajo. La Postdamer Platz y el Palacio de Charlottenburgo con sus jardines.

Palacio de Charlottemburgo

Tras estas parrafadas repletas de nombres de plazas, edificios y museos me quiero detener a hablar de un Berlín que va más allá de sus monumentos y para ello me traslado al barrio donde se encuentra el mayor fragmento conservado del Muro de Berlín. Al sureste de la ciudad, en la riviera del río.

Muro de Berlín

Este barrio está muy bien para tomar algo, cuenta con varias calles repletas de bares y discotecas con gente joven dispuesta a pasarlo bien.

Es uno de los barrios más animados y una vez que cae la noche, los berlineses se echan a la calle bebiendo cervezas por todas partes.

Me pareció curioso como, llegada la hora de salir a tomar algo en el fin de semana, el metro se llenaba de gente bebiendo sus tercios en el andén o en el vagón. Incluso por la calle, siempre con una cerveza en la mano.

La cerveza, se merecería un post ella solita y es que hay una verdadera cultura de esta bebida en Alemania.Cerveza Alemana

Empezando porque el tamaño de las cervezas pequeñas es de un tercio y de medio litro las grandes. A mí se me hinchaba el estómago solo de verlas. Pero yo que no soy muy cervecera, he de decir que estaban riquísimas además de tener mucha más variedad donde elegir que lo que acostumbramos en España y a un precio asequible (unos 3€ el medio litro).

Más allá de los monumentos Berlín es también sus barrios. En el barrio Turco por ejemplo, dicen que se puede comer en mejor Kebab del mundo.

Es curioso la cantidad de casas okupas que salpican los barrios de esta ciudad. Aunque si pensamos en casas okupas en Berlín es imposible no hablar de TACHELES. Este enorme edificio de cemento situado en pleno corazón Berlinés ha sido transformado por este movimiento en una especie de “centro comercial okupa”. Decorado por el arte callejero y con pinturas y esculturas por doquier, en realidad es una visita obligada para turistas que allí pueden comprar algún tipo de souvenir más alternativo.

Tacheles

Los bares y cafeterías, cuando el sol desaparece, quedan iluminados mediante velas. Es una iluminación muy tenue que tiene su encanto y que según nos dijeron servía para ahorrar energía. Lo mismo ocurría con las farolas en las calles, muchas menos de las que nos podemos encontrar en España y mucho menos potentes.

Ahorradores en la energía, pero también en el tiempo. En todas las cafeterías se podía leer el cartel “cofee to go” al que le añadías una tapa de plástico y así podías llevar para tomar en el metro o en la calle de camino al trabajo.

Eso en cuanto a desayunos, pero en cuanto a comida, las salchichas son las reinas del lugar y de los puestos de comida rápida. No hubo día en que no las comiésemos, aunque sin duda, las mejores fueron las de un pequeño restaurante alemán situado muy cerca de Tacheles y exquisitamente decorado por cierto. Recomiendo las salchichas que iban acompañadas por salsa de cerveza. El precio además, como casi todo en Berlín, era muy económico. Pagamos unos 10€ por persona.

En cuanto a Museos, una tarde entramos al Museo Pérgamo, es probablemente uno de los más conocidos de la Isla de los Museos y merece la pena. La entrada fueron 5€ (por ser estudiantes) con audio-guía en español incluida. Es impresionante ver las reliquias que tienen allí guardadas, sobre todo por su tamaño. Toda la Puerta de Ishtar de la ciudad de Babilonia y el Altar de Pérgamo.

Debajo del Monumento a los Judíos se encuentra el Museo del Holocausto que recuerda el genocidio cometido por los Nazis. Muy triste pero necesario.

Y otros dos museos que considero que merecen la pena, es el Museo de la Resistencia y el Museo del Terror, que vimos durante el Tour guiado del III Reich y del que hablaré en el próximo post. Todos ellos gratuitos y que ayudan a entender lo que ocurrió en Alemania durante el periodo Nazi.

Recomiendo, como hicimos nosotros, dedicar tiempo a ver más allá, próximo post: Tour del III Reich y Campo de Concetración.

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