Cannes, no solo cine y glamour

Hay mucho Cannes más allá del famoso Festival de Cine, por el que es conocida mundialmente esta ciudad. A ella se puede llegar desde Niza en autobús por tan solo 1€ (con más de una hora de viaje) y en tren por 6€ (en un trayecto de una media hora).

Desde la estación de tren, muy céntrica, se accede fácilmente al paseo marítimo, atravesando calles repletas de tiendas de moda y marcas muy caras. Una vez en el paseo, los artistas, pintores y músicos callejeros que pretenden llamar la atención de turistas y paseantes, se mezclan con las palmeras y los coches de lujo.

La playa es de arena, lo que se agradece enormemente. Sin embargo, no todo podía ser bueno. En Cannes, la mayor parte de la arena de la playa está reservada a bares y restaurantes nada baratos, que permiten a sus clientes disfrutar de una copa o una buena comida casi con los pies en el agua y de manera exclusiva.

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Una vez visto en Teatro Codac, (que a mi parecer no tiene nada de especial, a no ser que se esté celebrando el Festival de cine por la Palma de Oro), al otro extremo del paseo marítimo se encuentra el centro histórico de Cannes. Un castillo domina esta parte de la ciudad que se compone de estrechos y altos edificios pintados de colores al estilo italiano, en torno a callejuelas de gran encanto.

Calles del casco antiguo de Cannes

Y dejo para el final lo mejor: Cannes cuenta con varias islas cerca de su costa apenas conocidas. La mayor de todas es la Isla de St. Marguerite. Reserva natural, no tiene apenas construcciones recientes por lo que se puede disfrutar de la naturaleza casi en estado puro, algo dificil de encontrar en la Costa Azul.

Isla St. Marguerite

Las Islas tienen conexión con el puerto de Cannes gracias a un ferry que sale cada media hora y tarda unos 20 minutos a la Isla de St. Marguerite, que es también la más turística. El precio es de 11€ ida y vuelta. Es la más turística porque allí según la leyenda (y hay vestigios de que así fue) estuvo encerrado el Hombre de la Máscara de Hierro. Un misterioros personaje que fué prisionero del Rey Luis XIV de Francia y cuyo personaje popularizó la famosa película de Leonardo Dicaprio.

Además de los restos de una pequeña aldea y un Museo Marino, en la Isla se puede encontrar recreada la cárcel y la celda, dónde se supone estuvo aquel intrigante hombre encerrado.

Aldea en la Isla de St. Marguerite

Pero lo que más me gustó de esta pequeña isla fueron las rutas a pie que se pueden realizar por ella. Pequeños caminos y veredas recorren la isla de punta a punta, pasando por playas de arena fina y aguas transparentes, así como enclaves rocosos y bosques de pinos junto al mar.

Vista de Cannes desde la Isla de St. Marguerite

Tal vez, me gustó tanto esta isla, porque la visité en temporada baja, cuando apenas había gente. Tengo entendido que en verano se llena de gente y puede que para entonces ya no sea lo mismo.

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