Niza: Azul, azul y azul

Podría escribir páginas y páginas de Niza, la que ha sido mi ciudad durante un año, pero intentaré sintetizar lo más importante, para que no os perdáis nada de éste maravilloso lugar.

La ciudad de Niza es conocida por tener buen clima durante casi todo el año y ser por tanto uno de los lugares preferidos de residencia para los jubilados franceses que se trasladan hasta la costa sur del país para disfrutar de unos inviernos cálidos.

Pero si en invierno podemos hablar de una ciudad tranquila, con abuelitos paseando a caniches en el paseo marítimo, al llegar la temporada estival el número de personas aumenta considerablemente y llega a ser difícil encontrar un hueco en la playa para colocar la toalla. Los cruceros que atracan diariamente en el puerto por esas fechas y que sueltan miles de personas de golpe, ayudan a ello.

La playa de Niza es uno de sus principales atractivos y aunque no es el mejor sitio para echarse una siesta (no hay arena, sino cantos), te fascinará el color de su agua. Un intensísimo azul claro.

Lo más fácil para situarse al llegar a Niza es bajar al paseo marítimo, la Promenade des Anglais. Un extensísimo recorrido salpicado de bancos, palmeras y flores, por el que transitan miles de personas al día, paseando, corriendo, patinando o pedaleando. Es un buen sitio para comenzar la visita.

La Promenade, que se extiende bordeando toda la ciudad termina en el  Château de Nice. Esta fortificación del siglo XI de la que apenas quedan restos, se elevaba sobre la Coline du Château, desde la que se puede disfrutar de unas magníficas vistas de Niza, de la Baie des Anges (Bahía de los Angeles) que se extiende más allá de la ciudad, y del Puerto de Niza. En lo alto de la Colina hay un parque muy agradable.

Coline de Château, vista desde la Promenade des Anglais

Rodeando la Colina se encuentra la parte antigua de la ciudad. De su pertenencia a Italia hasta finales del siglo XIX le ha quedado entre muchísimas otras cosas, el niçois, una variedad de lengua parecida al italiano (por eso el nombre de las calles está escrito en dos lenguas). Recuerdo de Italia es también un centro histórico plagado de calles estrechas flanqueadas por edificios de colores y ventanas de madera, la Vieux Nice. Paseando por sus rincones, uno se traslada a otra época, que recuerda a los pueblos del país vecino.

Niza visto desde la Coline de Château

Tiendas de regalos, restaurantes de todo tipo (muchos de comida italiana) y heladerías, se dibujan a ambos lados de las callejuelas, haciéndolas aun más estrechas y acogedoras.

Si sois amantes de los helados, volveréis una y otra vez a la plaza Rossetti,  situada en pleno casco histórico, bajo la sombra de la catedral de Sainte-Réparate. Allí, se pueden saborear con vistas, los helados de una conocida heladería, tanto si eres del clásico helado de chocolate, como si te apetece probar nuevos sabores, como el helado de higo o de cactus.

Calleque desemboca en la Plaza Rossetti

También en el centro antiguo de la ciudad, se encuentra la Place Garibaldi, una gran plaza dedicada a éste héroe de la unidad italiana, y que se debe atravesar para llegar al puerto de Niza si quieres acceder desde la Vieux Nice, en vez de por el paseo marítimo.

Puerto de Niza (visto desde la Coline du Château)

La unión entre la parte antigua y la nueva de la ciudad es la Place Massena. Una inmensa plaza rodeada de edificios de color rojo sobre arcadas blancas. Hasta esta plaza llega el tranvía de Niza, así como los autobuses, los cuales no pueden entar a la Vieux Nice debido a la estrechez de sus callejuelas, por lo que esta plaza es el punto de encuentro y de unión del corazón de la ciudad. Todas las tiendas de moda, se sitúan a lo largo y ancho de la gran avenida Jean Medecin, que surge desde la Place Massena y que se dirige hacia la parte nueva de la ciudad.

Place Massena

Uno de los enclaves más característicos de Niza es la colina de Cimiez. Historia antigua y moderna se unen en uno de los puntos más altos de la ciudad. Restos arqueológicos romanos conviven con un museo dedicado a Matisse, un monasterio y unos jardines que permiten contemplar la ciudad. Muchos aprovechan el buen tiempo para pasear por la zona de Cimiez y por qué no, jugar un rato a la petanca.

El autobús para llegar es el nº22 puedes cogerlo en la Plaza Massena y durante el trayecto es curioso ver la gran cantidad de mansiones que aun se conservan de los siglos XIX y XX, cuando la ciudad de Niza se convirtió en el destino turístico preferido de Ingleses y Rusos adinerados que instalaron allí sus residencias de veraneo.

Montasterio de Cimiez

Recuerdo de aquellos tiempos es también la Catedral Ortodoxa de Niza, situada muy cerca de la Estación de Trenes SNCF, por lo que pilla de camino visitarla si se va a coger un tren. La catedral está dedicada a San Nicolás y es curiosa de visitar.

Catedral Ortodoxa de Niza

Y en esta ciudad de colinas, no me podía dejar la del Mont Alban, un poco más alejada del centro pero desde la que también hay unas vistas magníficas. En ella hay una fortificación, que no se puede visitar y un pequeño merendero ideal para pasar el día. El autobús  para subir a este pequeño monte se puede coger en la Plaza Garibaldi.

Fortificación del Mont Alban

Si sois como yo y os encanta tener un mapa de las ciudades que visitáis, podéis ir a por uno a la Oficina turismo de Niza. Está en plena Promenade, pasado el Negresco, un hotel muy conocido por ser muy bonito y muy caro.

Hotel Negresco

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