Marrakech que significa Tierra de Dios en Árabe, está salpicada de Mezquitas y Templos de culto a los que no se puede acceder si no se es de religión musulmana. Sin embargo, si es posible entrar en exquisitos monumentos históricos que trasladan al visitante a otras épocas, a las historias de los cuentos de las mil y una noches, por un módico precio.

Uno de los edificios más representativos de la ciudad es la mezquita Kutubia, construida en el siglo XII posee un alminar de 69 metros de altura que desde entonces se eleva por encima de la ciudad de Marrakech ya que, según he leído, está prohibida la construcción de edificios que sobresalgan por encima de ella.

Justo al lado de la Kutubia, atravesando la avenida de Mohamed V, está la plaza de Yaama el Fna, que con enormes dimensiones es el centro de reunión de la ciudad. Rodeada de pequeñas mezquitas, tiendas, restaurantes y cafés, en ella se agrupan encantadores de serpientes, danzantes, vendedores de zumos de naranja o mujeres que tatúan con hena.

Es sorprendente el cambio que sufre la plaza al llegar la noche. Se instalan decenas de puestos de comida mientras que la gente se agolpa entorno a espectáculos callejeros de bailarinas o malabaristas.Los turistas que a medio día éramos prácticamente los únicos que nos parábamos a mirar, ahora dejamos paso a las gentes autóctonas, que salen a pasear y a disfrutar del atardecer en la Plaza de Yaama el Fna. Familias con niños, grupos de jóvenes, chicas y chicos marroquíes.

Hay un bar-restaurante con una terraza en la azotea que da directamente a la plaza. Recomiendo subir, aunque el precio de la bebida es más caro de lo normal, pagas por las vistas y merece la pena.

De la Plaza de Yaama el Fna se accede al Zoco. Otro de los atractivos de esta ciudad.

Cuando te vean con pinta de turista por el centro de la ciudad, acudirán a ti todo tipo de vendedores, guías turísticos e incluso encantadores de serpientes. Para algunas personas esto puede llegar a ser un bastante agobiante, por eso recomiendo que se vaya concienciado desde aquí. Hay que saber decir que no, y tener muy claro lo que queremos comprar, porque una vez que empiece el regateo… no deberíamos irnos sin ello. El regateo es todo un arte en un país como Marruecos y debes estar dispuesto a pasar todo el tiempo que sea necesario hasta llegar a un acuerdo.

El Zoco es espectacular, perderse por sus callejuelas es muy divertido y tal vez sea lo mejor para empaparse del ambiente. Dejar un poco de lado la zona más turística y caminar por sus mercados, de verduras, carne o pescado.
Aún queda mucho por ver… continuaré el próximo día.
