Marrakech, una ciudad para los sentidos I

El intenso olor a cuero, el verdadero sabor del té, los vivos colores de sus telas recién teñidas, el clamor de los imanes desde las mezquitas… Es mucho lo que puedes encontrar en Marrakech a cambio de muy poco. Y es que si estás pensando en hacer un viaje pero crees que no dispones del dinero suficiente, puede que este destino te haga cambiar de idea.

Marrakech

Es posible encontrar vuelos muy baratos a esta ciudad con compañías de bajo coste que vuelan a buen precio, mi billete de avión costó unos 20€ ida y vuelta desde Madrid.  Algo parecido ocurre con el precio del alojamiento y las comidas, calidad por muy pocos euros. El dinero que te gastes luego comprando en el bazar… ya es otro tema.

Pero como se suele decir, nunca llueve al gusto de todos y Marrakech (una ciudad, en la que apenas llueve) no engancha a todo el mundo. Para algunos de mis amigos, ésta no es la ciudad ideal para pasar unas relajadas vacaciones… Yo personalmente, disfruté mucho visitándola.

Marrakech Tajin

Al aterrizar en Marrakech, algo que me llamó mucho la atención fue la contaminación, que al menos en la época en la que yo estuve, inundaba el aire del centro de la ciudad. Multitud de vehículos de todo tipo se agolpaban en las carreteras y como si de una competición se tratase, se sorteaban unos a otros haciendo mucho ruido.

Hablo de vehículos, porque por allí circulan todos apelotonados, desde motocicletas hasta autobuses pasando por coches particulares, carros tirados por burros, carros tirados por personas, calesas de caballos, más motos y sobre todo taxis. Fijaos en la moto que hay al fondo de la imagen, ¡los dos chicos llevan un perro escayolado!

Marrakech

Lo de los taxis es un mundo aparte en Marrakech.                                                                        Hay dos tipos. Los taxis «pequeños», que pueden llevar a 3 personas (pese a que entrarían 4) y los taxis «grandes», que no son mucho más grandes que los pequeños, pero que tienen permitido llevar a 4 personas en la parte trasera y 2 en el asiento delantero, es decir 6 clientes en total.                                                                                                                                        En cuanto al precio, por 30 dirham, el taxista te lleva a cualquier parte de la ciudad, lo que serían 3 euros. Eso sí, te hará falta regatear un poco hasta llegar a ese precio.

Si sabes francés o tienes la suerte de que el taxista habla español, no tienen desperdicio sus conversaciones. Yo hablé con ellos desde el Barca y el Madrid (les apasionan los equipos de futbol españoles) hasta de su admiración y respeto por el Rey de Marruecos.

Marrakech

Cruzar la calle es una tarea ardua en Marrakech. Los semáforos y pasos de cebra son muy escasos, al igual que los accidentes de tráfico, lo que sorprende. Conducen bien estos señores, dentro del caos y el desorden.

Los taxistas circulan a toda velocidad sorteando cualquier obstáculo, pero sin despeinarse en ningún momento. En una ocasión, el taxista nos condujo a través de la ciudad sin derramar ni una sola gota de té del vaso que tenía apoyado al lado del asiento. En otro trayecto, un niño se subió sobre el maletero del taxi que teníamos delante mientras nuestro taxista nos decía riendo: “deplacement gratuit!” el niño fue tumbado sobre el capó del taxi hasta que le pareció bien un lugar para bajarse.

Marrakech

En cuanto a la seguridad, yo no tuve ningún problema y me pareció una ciudad muy tranquila en ese aspecto. Todos aquellos con los que tratamos, se portaron de manera muy amable, taxistas, vendedores… aunque es cierto que si alguien venía a saludarte, siempre era por algún motivo comercial, para venderte una pashmina, trasladarte en su taxi o llevarte a comer a casa de su primo.

Y eso es lo que hicimos nosotros el segundo día, nos dejamos conducir por un hombre hasta un restaurante árabe situado en un último piso de un edificio destartalado. Y aunque la mayoría desconfiamos a primera vista, fue sin duda la mejor comida del viaje. Un menú completo con Cuscus o Tajín a elegir, sopa o ensalada, naranja con canela de postre y el riquísimo té moruno con pastas para terminar. Por 8 o 9€ cada uno, comimos como reyes.

Marrakech

Pero si lo que quieres es saborear de verdad sus productos y entrar en su mundo, lo mejor es que comas en un puesto de los numerosos que hay por las calles de la ciudad. Por unos euros te ofrecerán carne de ternera o de pollo (nunca de cerdo) o pescado. Todo con muchas especias y a la brasa.

Y es que toda la medina está llena de pequeños comercios que ofrecen la comida del día por medio dirham y el pan se expone en los mostradores, un pan redondo y con muy buena pinta, que no falta en ninguna comida.

Varias veces al día te encontrarás escuchando al imán llamando a rezar a los fieles y puedes descubrir una mezquita en los sitios más inesperados, sobre todo en la parte antigua de la ciudad, donde las tiendas de souvenirs se extienden a lo largo de extensas callejuelas compartiendo espacio con carnicerías, tiendas de alimentación y carros de fruta.

En la próxima entrada hablaré de los monumentos que se pueden ver en Marrakech!

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